domingo, 21 de julio de 2013

A veces nos equivocamos.

Quizás estábamos equivocados con toda esta chorrada del amor. Quiero decir, que me da igual que seas una de mis noches o 90 de mis días, que no me importa si me convienes o no, si eres un príncipe azul o un gilipollas. Que lo más seguro es que al final lo más importante sean las caricias en el cuello durante un beso, y ese
"¿qué tal has dormido hoy? 
tengo ganas de verte". Dibujar 
corazoncitos en cualquier esquina de 
un papel y pensar en las ganas que 
tengo de que me mires y sonrías. 
Y que esa tarde, no te aguantes más
 y me calles con un beso. Ya lo sabes,
 siempre han dicho que los besos 
robados saben mejor. 

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